Desde 1967 se dedica la fecha del 2 de abril, aniversario de Hans Christian Andersen, para celebrar el Día Internacional del Libro Infantil, con el ánimo de inspirar el amor por los libros y de llamar la atención sobre los libros para niños, verdaderos pilares de ese gusto por la lectura.

Hoy nos sentimos en plena celebración, al repasar estos dos motivos que mueven el Día del Libro Infantil, y que son en gran medida dos de los motivos que están en la base del proyecto “Patria común. Delibes ilustrado”. Así que hemos pensado cómo podíamos sumarnos a la fiesta y aportar nuestro regalo. En esta fecha, el IBBY invita todos los años a un autor de un país diferente a crear un texto sobre el tema. Los textos desde 2002 se pueden leer aquí. En 2010 le tocó a España con un texto de Eliacer Casino y un cartel ilustrado precisamente por Noemí Villamuza, una de las ilustradoras de “Patria común”.

 

Pues bien, nosotros queremos dedicar el día a recordar a esos niños que habitaron en los libros de Miguel Delibes y que viajan ahora de la mano de “Patria común. Delibes ilustrado”. También a invitar a los pequeños y jóvenes lectores a que se aproximen a la obra de Delibes. Y para esto, recuperamos aquí un texto que Gustavo Martín Garzo escribió para la revista TELVA en un reportaje sobre la exposición que se puede ver completo aquí.

El cuento de la luciérnaga

“Los personajes más memorables de la obra de Miguel Delibes son los niños. Daniel el Mochuelo, el niño melancólico de su novela El camino; el Nini, el niño mago de Las ratas; y el Senderines, el niño huérfano de La mortaja, forman su triunvirato esencial. En La mortaja, el niño descubre a su padre muerto en la cama y busca por los alrededores a alguien que le ayude a cubrir su desnudez. En ese desolado deambular, recoge una luciérnaga y la deja brillando junto a su padre. Como los protagonistas de los cuentos de Andersen, el Senderines encuentra gracias a esa luz la fuerza que necesita para enfrentarse a la muerte de su padre y a la miseria que le rodea. La obra de Miguel Delibes está traspasada de momentos así, casi siempre protagonizados por los niños. Es esa capacidad para transformar el detalle trivial en símbolo prodigioso lo que le hace ser un gran escritor. La obra de Miguel Delibes habla del desamparo de los viejos, del dolor de los niños y de la orfandad de los hombres, pero también de su capacidad de resistencia. En sus libros siempre hay una mirada compasiva hacia los desposeídos, como si nuestra pobre vida sólo pudiera encontrar justificación en el encuentro con los demás. Rainer María Rilke dice que en el corazón humano siempre dialogan la belleza y la pena. Nadie encarna mejor ese diálogo que los tristes y valerosos niños de Delibes.”

Gracias Gustavo por inspirarnos, una vez más. Da gusto celebrar cosas tan buenas en tan buena compañía.